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Columna Tensa: Contrafiestas

La realidad es que cuando se llega al tope de la cima sanjuanera, lo primero que puedes encontrarte es un ataque de promociones de empresas al estilo guerrilla

Al-Jazeera retrata la realidad puertorriqueña en “Puerto Rico: The Fiscal Experiment”

La periodista Zeina Awad logra retratar la realidad de la condición colonial de Puerto Rico que sufre de un desgaste en su estructura económica

Rincón de Poemas y Cuentos

Y Queda Mucho Por Decir

Por La Bombonera Abierta

Es La Bombonera que lleva por más de 110 años viva, lugar en donde entre mallorca y mallorca se ha reencontrado el pueblo.

Columna Tensa: Calle 13: “la honestidad no tiene ropa ni maquillaje”

La importancia del premio a Latinoamérica como la mejor canción hay que ponerla en contexto. Es un canto contra el asimilismo en un país en donde nos han querido hacer creer que no somos latinoamericanos

Sunday, August 14, 2016

Columna Tensa: Éramos Pueblo y con Luz



Por: Imanol E. Caballero
 
Era el sentido común de querer lo mismo, ver a Mónica ganar, recuperar el ánimo, sentirnos fuertes y sentirnos capaz.



F
altaban minutos para que se enfrentara en esa cancha verde la puertorriqueña Mónica Puig contra la segunda del mundo, la alemana Kerber. La ansiedad llegaba con la brisa que entraba por el balcón, todo estaba listo para comenzar. Repentinamente aparece un camión de la Autoridad de Energía Eléctrica. Se proponían  encaramar un obrero para trabajar en ciertas líneas que no parecían dar problema urgentes. No podía ser, a la misma hora que se hacía historia, se disponían a arreglar tal vez un línea que nos llevaba alimentando consecuentemente con energía sin mayor problemas.

Como esto es la isla caribeña, se le gritó con simpatía al obrero. ¡No corten la luz ahora que Mónica va a jugar! No se preocupen señores, contestó. Esto regresa rapidito. Imaginan el resto. En los primero minutos del partido, la luz se fue en mitad de la calle, prendían las bombillas tenues, como en una casa misteriosa dentro de los edificios. En efecto, habían decidido darle un tajo a la electricidad. Los televisores renunciaron a trabajar con poco voltaje, y se quemó la bomba de agua del edificio. Definitivo, lo confirmó el olor.
Lo amigos del primero piso, se asomaron, y pidieron un plan comunitario. ¿Qué vamos hacer? Gritaron en ausencia de megáfono. ¿Pa’ donde vamos? !Suban! Contesté, ¡que desde mi computadora podemos intentarlo!

Terminamos todos, viendo el juego olímpico en una pantalla de 15 pulgadas, los vecinos y el perro que también coleaba por Puig. Los sueños de ver a Puig en la pantalla de 50 pulgadas los dejamos en la malla, bueno… la Autoridad nos obligó a dejarlos en la malla.

Comenzó el juego, la intensidad era obvia, el silencio de la calle se hacía más notable como cuando se va la luz. Los aplausos de otros lugares llegaban con facilidad, sabíamos que todos, éramos un pueblo, sin luz, pero estábamos juntos aunque no nos veíamos.
Cuando el juego estaba en su punto cúspide, el clímax de la trama dirían y cuando pensábamos haberle ganado con audacia de la Autoridad de Energía Eléctrica, lo poco de energía que quedaba en la casa embrujada desapareció junto a la señal de internet. Segundo intento, segundo plan de emergencia pedíamos entre los que estábamos. ¿La misión? Poder terminar de ver el juego.

Salimos a la calle, la gente se asomaba en los balcones, y gritaban confundidos por la ansiedad, que no podían ver el juego. Se sentía como en una especia de huracán, las barras cercanas dejaron de ser barras y se convirtieron en lugares oscuros que no invitaban a brindar. Ahora a las voces se lo podía poner cara, a aquellos gritos que llegaban por la brisa, tenían rostro.

Los vecinos, como ciegos, buscábamos un televisor, como si con el televisor se recuperara la vista, pero ahora todos los televisores del pueblo eran tan negros como una ceguera. No había tiempo para quejas, Mónica estaba jugando, tal vez ganando, tal vez perdiendo los últimos sets. Entre tanto el camión continuaba cortando la yugular de alguna línea eléctrica.

Terminamos la búsqueda en una plaza llena de gente, como si el río desembocara allí. Éramos más ciegos buscando luz, esperando poder ver algo más aunque ahora ya nos veíamos. Sabíamos que juntos éramos mejores, sin luz o televisores, pero éramos mejores. Era el sentido común de querer lo mismo, ver a Mónica ganar, recuperar el ánimo, sentirnos fuertes y sentirnos capaz. Sobre todo, en estos momentos que vive el país.

Repentinamente, se iluminó el monitor inmenso colocado en la Plaza de la Barandilla en el Viejo San Juan, haciéndola ver un poco verde como el suelo de la cancha de tennis. Y se escucharon los gritos de euforia nuevamente. Éramos pueblo y con luz. Éramos afortunados de estar viendo a Mónica dándolo todo, cerca de ese momento, de saber si ganábamos un oro olímpico como nunca antes.

Eran cientos y cientos. El resto, los abrazos, la tensión, el juego incansable, la concentración de Puig, los nervios de punta, terminaron con lo que nos faltaba, mucho más que la ceguera. Ese Oro,aunque por segundos, nos devolvió el sentido de Pueblo.

Ni a cambio de saldar la deuda se devuelve ese oro.

¡Gracias Mónica Puig!




Sunday, June 7, 2015

Columna Tensa: La  Fábrica  de Hierro




La  Fábrica  de Hierro
Por Imanol E. Caballero Valentín 

Ya los banquitos de las plazas, los parques e inclusive los pasillos de las universidades dejaron de distinguirse por ser lugares de conversación. Cada día hay menos conversación, hemos optado por proferir monólogos en voz alta o no decir nada. Las ideas se comparten como en una fábrica de hierro, con el escándalo de los metales chocándose. Y hablamos duro, cada vez más duro hasta quedarnos sin aliento pero ni nos escuchamos, ni nos entendemos bien. Escucharnos pasó de moda. 

Foros virtuales como Facebook han mutado la forma en la que nos expresamos pero en especial como dejamos de expresarnos y cómo simulamos conversar. Recientemente el Pew Research Center hizo un reporte titulado "Social Media and the Spiral of Silence". Allí se estudió si los estadounidenses estaban dispuestos a hablar sobre las prácticas de espionajes reveladas por el exanalista de National Security Agency,  Edward Snowden  y si se podía justificar el  destape de los secretos.  Para ese momento la opinión pública estaba bastante dividida, casi la mitad o el 49% de los encuestados entendió que las revelaciones favorecían un interés público.

El 86% de los estadounidenses prefería hablar del asunto en persona antes que en las redes sociales. Ahora bien, cuando las personas creen que su opinión no va en sintonía con la opinión mayoritaria, sea en sus redes sociales o en persona, prefieren evitar discutir completamente los asuntos por miedo a ser ridiculizados o en ocasiones sencillamente por no dominar el tema. Esto provoca lo que denominan el espiral del silencio. 

No descubrieron el mundo, hace mucho las personas prefieren evitar hablar de asuntos políticos cuando a cambio solamente se ganan miradas amenazantes. No obstante, la conclusión reta la idea de que foros como el Facebook y el Twitter son grandes espacios democráticos: lugares distintos a la fábrica de hierro. 

La pasada semana hubo uno de esos estallidos virtuales cuando el Presidente del Senado expresó que los estudiantes del sistema público "no pueden escribir un ensayo" y "no saben la tabla del nueve". Ofendió y vimos en los murales virtuales muchos escribiendo las tablas del nueve, compartiendo logros académicos personales además de comentarios llenos de rencor. La expresiones lograron aprobar centros de trincheras y a fruñir ceños. Habían principalmente dos fronteras argumentativas: la escuela pública produce lo mejor del país o la escuela pública no sirve. Si fuéramos a pensar que las palabras eran sal, pues la comida estaba o muy salada o sosa. 

Esta polarización del debate es recurrente en la fábrica de hierro. Una vez se marca la línea de la guerra, participarán los que se identifican con las posiciones extremas. Se hace imposible reflexionar así, la casería de los “likes” o el miedo al rechazo digital congelan la acción expresiva, la profundización de los temas y nos censuramos. Preguntas que merecen la pena quedan rutinariamente sin discutirse porque además pasan los temas como ráfagas huracanadas o páginas de un libro en la playa. 

Nos quedamos inmóviles socialmente pero dándonos picotazos y rasguñándonos sin comunicarnos bien. Ahora bien, sin lastimarnos emocionalmente: ¿Podemos discutir si contamos con un sistema de méritos para conocer cuáles son los mejores maestros del país? ¿Hemos definido lo que es un buen o mal desempeño de un director escolar? ¿Qué obstáculos sociales comparan los estudiantes de escuelas públicas con los de escuelas privadas? ¿Le hemos hecho bien al derecho constitucional a la educación primaria y secundaria y no sectaria? Repito -no sectaria.-  ¿Podemos hacer el mismo examen con las escuelas privadas? ¿Sabemos cuántas escuelas privadas son de bajo rendimiento? Si tuviéramos todos la misma capacidad económica y una escuela privada quedara a cinco pies de distancia de una escuela pública pondríamos a nuestros hijos en la escuela pública antes que una privada? ¿Por qué sí o por qué no? ¿Estamos dispuesto a abrir esa llaga?  ¿Sabemos medir lo que es un Secretario de Educación o Secretaria exitoso o exitosa más allá de saber cuántos planteles inauguró o cerró o cuántas portadas del Nuevo Día ha sobrevivido? ¿Podemos hablar del tema?

Otro tema de la fábrica de hierro es el asistencialismo y la dependencia, en la jerga común le llamamos el tema de los cupones. Vamos. Ya es normal por un lado leer seguido al tema de los programas del Estado para asistencia económica, exposiciones literarias sobre los carritos llenos en los supermercados, pagados  aparentemente con la tarjeta del PAN, los "jetsky" en los residenciales, las uñas hechas y  de otra parte el de que los dependientes son las compañías premiadas con subsidios tan dañinos como el asistencialismo descontrolado. Terminamos viéndonos blanco y negro. Perdemos el enfoque, y olvidamos hablar sobre cómo podemos estimular el trabajo sin dejar de exigir la responsabilidad del Estado para apoyar a los más débiles en la cadena alimenticia social (en la que cualquiera de nosotros puede terminar), se nos olvida hablar de cómo podemos alcanzar la mejor distribución de responsabilidades y deberes ciudadanos, cómo podemos entrelazar el tema de la dependencia con el de desarrollo económico y cómo podemos acabar con la brutal dependencia psicológica. Olvidamos así dar a conocer cuán conveniente ha sido para la clase política del país estimular la dependencia tanto de los programas sociales como de las maquinarias partidistas para recibir un cupón o para conseguir un empleo en todos los niveles. Desde un futuro conserje a un futuro juez. Preferimos acusarnos todos, marcar líneas rojas para hablarnos desde esas divisiones imaginarias que hoy parecen murallas de Berlín.


La polarización también repercute sobre a quién le otorgamos credibilidad. Por ejemplo, en Estados Unidos el mismo informe antes citado señala que el 75% de la población estudiada identificada como conservadora piensa negativamente de la cadena televisiva MSNBC y el 73% de aquellas identificados como consistentemente liberales piensan negativamente de la cadena FOX. Somos más receptivos a la información dependiendo de quien la comunica.

El asunto se agrava cuando cada día dependemos más de los foros virtuales para enterarnos de los asuntos del país o para tener la sensación de cosquilleo cada vez que creemos que participamos libremente del mercado de ideas. En el caso específico de Facebook, se ha estudiado que la información que aparece en nuestro " newsfeed" es preseleccionada para cada uno de nosotros. Facebook construye para nosotros, pequeños munditos según ciertas fórmulas que “predicen” lo que nos gustaría leer. Christian Sandvig, profesor del Berkan Center for Internet & Society de Harvard ha señalado que la compañía con un algoritmo puede determinar a cuántas noticias conservadoras podemos estar expuestos. En el caso de un usuario que es identificado como uno conservador, el algoritmo puede reducir la exposición de noticias liberales al usuario conservador hasta en cinco porciento (5%). En el caso de un usuario identificado como progresista, la utilización del algoritmo puede reducir la exposición de noticias conservadoras hasta un ocho porciento (8%) . Es como si con una tijera, una persona desconocida te recortara del periódico los artículos que esa persona cree que podrían gustarte o no, propiciando un ecosistema naturalmente polarizado o desinformado. 

Todavía se sabe poco sobre el efecto en la política de estas "pequeñas manipulaciones" pero tenemos una idea del potencial. Según el PewResearch seis (6) de cada diez (10) personas que compone la generación Millenia (18-29 años) utilizan como medio el Facebook para enterarse de noticias políticas.1 El asunto es serio, Caitlin Dewey del Washington Post recientemente publicó un artículo sobre el tema titulado: If you use Facebook to get your news, please-for the love ofdemocracy- read this first.2 Allí, Dewey alerta sobre el peligro del uso del Facebook para enterarnos de noticias políticas y la polarización del debate como resultado natural de este fenómeno.
    
En Puerto Rico en la fábrica hemos permitido repetirnos, abandonar el espíritu crítico y escucharnos propiciando la anemia de la profundización de los problemas del país. Además, cada día conversamos menos “offline” y “online”. Pocos medios de comunicación colaboran con educarnos porque han preferido lucrarse de la polarización, fomentarla o hacer su guerra para imponernos quién debe dirigir el país. 

Lo que debería ser un primer consenso es querer escucharnos mejor y para esto tenemos que salir de la fábrica de hierro. Sobre todo, ahora en plena crisis económica cuando se acerca el silbido que avisa el final del partido y escasean las opciones para atender nuestros retos como país. El inmovilismo dejó de ser hace mucho un plan de futuro. 

La polarización política ha promovido el querer enajenarnos por nuestra sanidad mental. En ocasiones es nuestra forma de rechazar los debates llanos y viciososos o la forma de auto censurarnos. Entregamos así poquito a poquito el país a quien le queden los ánimos para hacer con él lo que quiera. Que por lo que hemos visto, igual entregarle las llaves de nuestra casa a un grupo de pirómanos para apagar un fuego.

La responsabilidad es civil y gubernamental. Toca acabar con la era de la anemia de la profundizacion de los problemas, las escaramuzas y de la participación algorítmica. Ya es tiempo de pensar, mirarnos calmados, dejar los delirios y la venganzas y buscar consenso para ver la luz al final del tunel. La palabra “alianza” debe dejar de sonar  exótica o rutinaria como cuando queda un año para cada elección. Hace falta realmente querer salir de la fábrica de hierro. Merecemos respirar aire fresco. 

1 http://www.journalism.org/2015/06/01/millennials-political-news/

2 http://www.washingtonpost.com/news/the-intersect/wp/2015/06/03/if-you-use-facebook-to-get-your-news-please-for-the-love-of-democracy-read-this-first/

Saturday, March 8, 2014

Lo que queda del Tribunal Supremo


Lo que queda del Tribunal Supremo

Por: Imanol E. Caballero


As a student, I had been taught that South Africa was a place where the rule of law was paramount and applied to all persons, regardless of their social status or official position. I sincerely believed this and planned my life based on that assumption. But my career as a lawyer and activist removed the scales from my eyes. I saw that there was a difference between what I had been taught in the lecture room and what I learned in the courtroom. I went from having an idealistic view of the law as a sword of justice to a perception of the law as a tool used by the ruling class to shape society in a way favorable to itself. I never expected justice in court, however much I fought for it, and thought I sometimes received it.”  Nelson Mandela

Allí estaban los nueve. Sentados en semicírculo, desde su estrada  los entogados hacían  la primera vista oral que fue transmitida en directo desde el Tribunal Supremo. Fue un espectáculo, los presentes se mantenían de pies en lo que los jueces  hacían su entrada magistral a la sala. “Es un día histórico” dijo el Juez Presidente “los jueces y jueces de este Tribunal tenemos la delicada tarea de pronunciarnos sobre la constitucionalidad de la reforma del sistema de retiro de la judicatura aprobada el pasado 24 de diciembre...”. En vivo y a todo color fuimos testigos de una dinámica extraña envestida de parcialidad solidaria que al final nos dejó boquiabiertos. Ya era conocido por todos, la decisión estaba hecha antes de la vista oral.1

La mudez del público en sala se concretizaba. El Juez Presidente indicó que les tocaba revisar la controversia ante el Tribunal de manera justa e imparcial. Citando al Tribunal de Nueva Jersey, en la que se presentó una controversia parecida, el Juez Presidente explicó que los últimos intérpretes de la Constitución pueden tener intereses personales. Tuvo la osadía  de hacer pública la desconfianza de la gente en la institución que preside. Avisó en tonalidad incierta de súplica que la controversia se resolvería con imparcialidad. El silencio continuó, como si se tratara de una contestación al vacío. La duda estaba sembrada.

Se trató más bien de un llamado a la amnesia selectiva. El Juez Hernández Denton pretendió que nos olvidáramos de que unas semanas antes ya había pasado juicio sobe la constitucionalidad de la ley del retiro de jueces. No solamente el Presidente del más alto foro  pasó juicio prematuramente si no que, publicó su opinión incluso ante la posibilidad de que llegara a sus manos. Expresó en parte:

Estas enmiendas, cuyo fin aparente es intervenir indebidamente con la independencia judicial y obligar a todos los jueces y juezas de mayor experiencia en la Rama Judicial a acogerse al retiro temprano, se presentaron por primera vez en el hemiciclo durante una sesión legislativa caracterizada por la desorganización y la ausencia total de debate y deliberación legislativa y en medio de la conmoción ciudadana ocasionada por el descargue del proyecto de reforma del Sistema de Retiro de Maestros”

Fue un gesto desesperado e intencionado, rompió uno de los principios básicos que todo juez debe cumplir: escuchar a las partes y resolver en los méritos. No es para hacer un juicio de la carrera del Juez Presidente por una sola acción, conocemos sus luchas internas en defensa de principios loables  pero no es cualquier acción, tiene peso y sabemos que él ponderó antes de actuar. Daría la impresión de que se trata de una venganza jurídica, resentida por la usurpación de poderes administrativos que también sufrió cuando la Mayoría en el año 2012 de forma impune le arrebató de las manos el poder constitucional administrativo que se le faculta. Aquél episodio suscitó  cuando el Juez Presidente comenzaba una investigación sobre el uso de recursos de la Rama por sus jueces.  

Se trató de una artesanía jurídica y política de parte de una Mayoría  con poco más tacto para el arte de lo político, que para el arte de lo jurídico. Desde aquella ocasión dejó de existir algún beneficio para el Juez Presidente de regirse por un orden establecido cuando ya ese orden  había sido quebrantado por sus colegas y nada pasó.  Quiero decir, se rompió un orden institucional y nació el derecho que se tiene a hacer o dejar de hacer según el beneficio inmediato sea a nombre del derecho o de la acción moral.  En este sentido el Juez Presidente se arriesgó sabiendo que actuaba en contra de los principios que rigen su buena conducta,  en el mejor de los casos, actuó en beneficio de su propio ordenamiento moral. El problema es que en esa lucha el pueblo sufre los ciclos de violencia, como los que vivimos a diario, en las filas, en las aceras, en las farmacias o al ir al trabajo. En esta ocasión la violencia, no surgió a mano armada, no se trató de una violencia física sino jurídica, provino de la Institución que monopoliza la “justicia” y eso es grave.

Una vez el caso fue llamado a sala todo marchó con un sentido de cortesía entre los demandantes y jueces por corto tiempo. Los conocidos disidentes, la Minoría y la Mayoría de ese Tribunal, se hicieron una. Todas las diferencias estaban resueltas, es muy extraño leer una opinión firmada unitariamente. Digamos, es exótico. Lo que resolverían no afectaría a un marginado, a un empleado público de escritorio, a una pareja homosexual que quiere adoptar una hija, a un estudiante agredido por la policía, a un grupo censurado, a unos vecinos con temor de que sus casa sean expropiadas, a todos  no.  Se trataba de  un “Nosotros”  en mayúscula, el Tribunal y sus intereses. Por esto se reían entre ellos y les regalaban las premisas a los demandantes que impugnaban la constitucionalidad de la ley de retiro de jueces, coqueteaban con cortesía codo a codo teorías jurídicas. Incluso la Juez Anabelle Rodríguez  bromeó en plena sala con que a los jueces que le sobraran años para retirarse podrían regalárselos a ella. Seguido a su comentario, todos rompieron a reír en una breve carcajada entogada. Desde el otro lado de la pantalla, la mandibular de los espectadores como yo comenzaba a caerse, dejándole la puerta abierta a las moscas. Y eso apenas comenzaba.

La atmósfera de codo a codo duró hasta que le tocó a la Procuradora del Estado. Ahí se levantaron las garras, los molotov jurídicos, los discursos desde la estrada,  la actitud insultante que se cree que deja de ser altanera porque comienza diciendo “con todo respeto”,  las interrupciones, el personalísimo contra una deponente. Los ataques eran tan evidentes, que incluso  en dos ocasiones  el Juez Presidente solicitó a sus compañeros,  con un poco de culpabilidad que le dieran espacio para contestar a la Procuradora. Era que llovían los discursos de la estrada, con un usted cree, usted piensa, acompañados de dos invitaciones para que la Procuradora renunciara a sus planteamientos. Una del Juez asociado Kolthoff y otra de Juez Martínez Torres y las incesantes “penúltimas” preguntas que terminaban siendo argumentos.

Quedó retratado  lo que tiene que aguantar la mujer abogada en la profesión, tal como lo describió Verónica Torres en su columna del portal 80grados El que quiera ignorar esta parte, se engaña. Mis aplausos para la Procuradora, Margarita Mercado Echegaray por su trabajo, la precisión de sus contra respuestas y  por su rectitud.

Lo que argumentaba principalmente la parte demandante (Asociación Puertorriqueña de la Judicatura y el Juez Germán Brau) era que cualquier incremento a la aportación  de sus retiros podía ser aprobado solamente de forma prospectiva, es decir no pueden afectar a los jueces incumbentes, tal como lo había anticipado en su carta el Juez Presidente.  Que al aumentar la aportación a los jueces incumbentes se afectaría los emolumentos o salario de forma inconstitucional. Que esto  a su vez es una amenaza del principio de la separación de poderes, del cual la independencia judicial es parte.

Por su parte el Estado argumentaba que la pensión a la cual los jueces tienen derecho no se considera como un salario. Que por tal razón no está protegido por la Constitución. Que la rama legislativa puede razonablemente modificarla y que así lo hizo. Que del mismo modo a los jueces se les garantiza su pensión, inclusive cuando la aportación de los jueces es menor al dinero que recibirán al retirarse. Que la extensión amplia de la independencia judicial no aplicaba como la parte demandante quiere hacernos creer.  
Los demandantes por otro lado ven que peligra la independencia judicial si se  obliga a la judicatura a aportar más a su propio retiro. Que resolverían la controversia con miedo en un futuro porque el Estado podría vengarse aumentando las aportaciones o los años de trabajo para retirarse si deciden en contra de los intereses de otras ramas. Lo decían como si no fueran ellos los últimos intérpretes de la Constitución con autoridad para decidir qué es o no razonable. Hay que preguntarse ¿Quiénes son los salvadores de la independencia judicial?

Los que hoy reclaman la separación de poderes son los propios jueces que ocuparon sus sillas conociendo el proceso oscuro que participaron sin pasar por un escrutinio profundo sobre su filosofía de la justicia, principios jurídicos y  visión de mundo. Un proceso relámpago parecido al que argumentó el Juez Presidente en su carta cuando publicó sobre el proceso al  aprobar la reforma de la judicatura, pero agravado. Un proceso resultado de la movida de una mayoría politizada que al solicitar aumento de jueces no contó ni tan siquiera con un consenso en el seno del Tribunal Supremo. No respondió a un esfuerzo racional, ni ponderado. Peor, desde que nació la movida antidemocrática, anémica de participación ciudadana el Senado lo recibió en su momento como un “mandato” de la rama judicial, por lo que renunció así la Asamblea Legislativa a respetar el principio que hoy tanto se  aparenta proteger, el de Separación de Poderes. En aquél proceso se lastimó a perpetuidad  la legitimidad de esa Institución, imprescindible para confiar en los procesos de revisión judicial.

¿Dónde estaba la Asociación Puertorriqueña de la Judicatura para defender la independencia judicial cuando el Senado nos atragantó como una flecha el aumento en el número de jueces que hoy componen el Tribunal? Quisiera equivocarme, pero, es que ¿La Constitución solamente se defiende cuando hay intereses palpables en metal?  La independencia judicial como se quiere defender con uñas y garras hace mucho descansa en la lona y con conteo regresivo.

Hoy el juez Martínez Torres, caracterizado en la vista oral por instalar de golpe a golpe interrupciones y retos a la Procuradora, fue quien escribió que lo que dicten las urnas influye como “flujo de la marea jurídica” y por ahí se fue la independencia judicial. Recordemos sus palabras: 

Es tiempo que aceptemos que el cambio en visión y filosofía jurídica por el que atraviesa este Tribunal no significa el fin del mundo ni la hecatombe jurídica. Se trata del flujo normal de la marea judicial en una democracia, producto indirecto del mandato del Pueblo expresado donde corresponde, en las urnas. Ese es nuestro sistema constitucional. Desmerecer ese proceso democrático no le hace bien a Puerto Rico” 2009TSPR159

También hay que echarle un ojo a los argumentos de clase que trajo semanas antes de la vista la Juez Linares, Presidenta de la Asociación. La escuchamos decir, que cuando los jueces se retiran lo que quieren es descansar, porque terminan drenados, que no han recibido un aumento en 10 años y otros argumentos en esa línea. No pretendo esperar que un juez se deshumanice y que levante argumentos fríos, abstraídos de las realidades sociales que todos vivimos como la disminución en nuestros ingresos, el aumento en los costos de vida, la incertidumbre del futuro económico y lo que implica al fin, una menor calidad de vida. Pero resaltarlo como si fueron “ellos” los que sufren solos el golpe, como si vivieran en otra dimensión es  vergonzoso para unos e indignante para otros. En otras palabras, que para defender la independencia judicial hay que subsidiar el retiro de la judicatura tal y como hoy está porque cuando se retiran quieren descansar, da miedo.   Lo que se espera de un juez es al menos sensibilidad. Si vale en esta caso hacer un análisis utilitarista para explicar que vale subsidiar el retiro de la judicatura porque su responsabilidad y el beneficio  para la sociedad son mayores o más útiles al compararlos con otras profesiones, como lo de un maestro, una enfermera, un carpintero, un médico, un obrero de construcción, entonces que se diga.

¿Cuándo veremos al Supremo suplicándole a la Rama Judicial o al Poder Ejecutivo que reconozca bien los derechos fundamentales, que condene la violencia machista, que condene con el mismo ánimo la pobreza, los calamidades que hoy vivimos? Que citen con mayor frecuencia tratados, resoluciones o publicaciones de las Naciones Unidas, como lo hizo el Juez Estrella  para argumentar a favor de la protección de las condiciones de su retiro actual  ¿Cuándo veremos al Tribunal Supremo acogiendo planteamientos basados en tratados de derechos humanos independientemente de que no hayan sido ratificados por Estados Unidos, como es el caso de la Convención para la Eliminación de todas Formas de Discrimen contra la Mujer? 

Por el contrario,  lo que hemos visto es que han dejado sin la protección que proveía la Ley 54 a las perjudicadas de violencia machista, incluso en casos de maltrato agravado. Porque el Tribunal interpretó con enredos que incluso en caso de actos de maltrato agravado la ley no estaba hecha para proteger relaciones “adúlteras”. Que una pareja homosexual no pueda adoptar aunque su hija así lo desee,  luego de estar más de una década años en ese seno familiar. Si existieran esas ganas de defender derechos mucho menos egoístas que antes, de defender sus intereses pecuarios, no era tan salada la noticia.

El problema no es que haya buenos argumentos sobre la constitucionalidad o no de la reforma de la judicatura, ni que están escasos,  el problema se relaciona a la falta de consistencia y lo selectivos que son en defender principios de derechos humanos, derechos civiles, principios democráticos y constitucionales del país. Cuando las interpretaciones son a favor de los marginados o las minorías, las protecciones son restrictivas, mientras en otros casos, como los ya discutidos, son amplias o incluso, excesivamente amplias.

Entretanto, hay anemia de legitimidad. Si se quiere decir con la muletilla que escuchamos ese día “con todo respeto”, no hay Tribunal Supremo. Hay jueces que resuelven como creen,  que si suman una mayoría se hace precedente.  En el caso de los abogados advierto que mientras puedan, levanten sus críticas y denuncias que es su deber, antes de que aprueben el Código para la Conducta Profesional legal. El nuevo código  obligaría a que de hacer críticas a los tribunales y la administración de la justicia se haga con “fundamentos sólidos” a ser formulados “con el mayor respeto y reserva’. Se llama así a levantar banderas blancas para rendir la libertad de expresión de esa profesión a nombre del respeto.

¿Cuál es la realidad del Sistema de Retiro de la judicatura? Para el 2012 la cobertura del Sistema era de $416 millones, mientras que el Fondo de Retiro contaba para mediados del verano de ese año con apenas $56 millones en activos para una cobertura de 14.18%. Se calcula que la deficiencia en el flujo de efecto va a continuar hasta que el Sistema no pueda pagar las pensiones en aproximádamente 4 años. Desde el año 2008 ante la realidad del déficit actuarial del sistema el entonces Secretario de Hacienda cubrió la diferencia hasta que el Fondo General no pudo continuar asumiendo esa responsabilidad.  Lo que quiere decir, que ese déficit ya lo comenzó a pagar el pueblo. 

Para ese entonces, cuando una de las ramas pagaba, no existían problemas de independencia judicial, ni miedo de que si la judicatura decidía en contra del entonces gobernador, dejarían de subsidiar sus retiros. Dirán que en ese caso es la obligación de nosotros subsidiar sus retiros y beneficios en pro de la independencia judicial, pero no la de otras asociaciones. Ahí comienzan las distinciones peculiares. Parecería que el criterio de análisis para la Asociación es muy claro, el cambio es razonable, pero “a mi no me toquen”. 

Es cierto que la rama judicial responsablemente ha hecho sus propuestas serias. En su columna publicada “Los jueces quierenaportar” Sonia Ivette Vélez Colón lo describió. El problema es que querían aportar, pero no ahora. Que paguen los que vengan. El Juez Kolthoff diría “yo sé que   Puerto Rico está pasando una crisis económica  y todas esas cosas…” como dijo en plena vista oral. Algo como decir que, tampoco es problema suyo, sino nuestro y así unánimemente lo confirmaron.

Por otro lado, “las crisis no se pueden trabajar sin responsabilidad y honestidad intelectual” dijo el Juez Estrella. Lo cierto es que al momento de atender controversias jurídicas toca exigir lo mismo del Tribunal Supremo o lo que quede de esa institución. Tal vez es un sueño escuchar un análisis ponderado en la cual este Tribunal diera un ejemplo de hacer sacrificios razonables para el bienestar del País de forma constitucional, renunciando a esos beneficios que solamente son aplicables a ciertos grupos. Lo ideal sería que nos hubieran hecho quedar mal, rompiendo con nuestras expectativas que no son muchas. Entre tanto, queda grabada la percepción  del Juez Asociado Asociado Kolthoof Caraballo sobre el pueblo:  “que la mayoría de las veces el pueblo no entiende”. La realidad es que el pueblo sí entiende, nos los han explicado muy bien: el derecho no le aplica a todos por igual. Mandela tenía razón. 






 1 esta ocasión, tenemos el deber ineludible de evaluar la validez de la reforma al Sistema de Retiro de la Judicatura aprobada mediante la Ley Num. 162 de 24 de diciembre de 2013 (Ley Num. 162-2013). . .  Aunque esta controversia nos impone la tarea delicada de pasar juicio sobre nuestro sistema de retire, se trata de un evento histórico que requiere que cumplamos con nuestro deber primordial de proteger celosamente la Constitución, como lo juramos hacer el día que asumimos nuestros cargos.

Saturday, April 13, 2013

Gabi, un corto para ver y para repensar


Gabi, un corto para ver y para repensar
Por: Imanol E. Caballero

Un corto capaz de proyectar y dar a conocer personajes con identidad tallada de forma precisa que se desempeñan en el clima caluroso de una isla de valores convencionales expuestos para repensar.

Gabi es una mujer soltera de unos treinta años que decidió construir su vida fuera del pueblo costero en el que se crió para emprender su destino como mujer empresaria e independiente en San Juan. Tras recibir la noticia del fallecimiento de su madre, Gabriela Padilla (Gabi), interpretada por Dalia Davi, se ve obligada a regresar a su pueblo natal. Allí se revelan los perjuicios que puede sufrir una mujer soltera al romper con los esquemas de la mujer convencionalista. En su retorno chocan dos mundos que ponen en relieve la complejidad de la protagonista. Por un lado el de la herencia cultural sobre el rol del la mujer tradicional inculcado por su fallecida madre y articulado admirablemente por Aris Mejias quien hace de Patricia Padilla( Pati) la hermana de Gabi y por otro el de Gabi, la mujer moderna sin reparos en disfrutar y ser dueña de su sexualidad. Todo en 20 minutos.

El corto es dirigido por Zoé Salicrup Junco, puertorriqueña criada en San Juan quien como parte de su tesis de estudios en televisión y cine en New York University (NYU) nos trajo a Gabi. Salicrup ha colaborado en más de 15 cortometrajes como directora, escritora y guionista. Con Gabi, Zoé marcó una huella muy merecida internacionalmente. Su producción fue  una de las 77 seleccionadas entre 5,703 para participar en el segmento internacional del Clermont-Ferrand Film Festival, el festival de cortometrajes más antiguo del mundo. Así, Salicrup hizo historia al dirigir la primera producción puertorriqueña seleccionada para competir en ese prestigioso festival francés. Además el corto ha sido seleccionado para participar en el  Short Film Festival, Tribeca Film Festival, Toronto Female Eye Film Festival entre otros. 

Actualmente Salicrup trabaja con el Cinefestival's Latino screenwriters project, auspiciado por el prestigioso Sundance para desarrollar a Gabi en un largometraje. Además después de más de un año y medio de estar presentando el cortometraje GABI por diferentes festivales alrededor del mundo, ahora la película está disponible para ver en la web. El corto fue seleccionado como parte de un grupo de filmes titulado “Más American” mediante la plataforma de distribución emergente Seed & Spark en donde ya está disponible para ser visto. 

Arte por el pintor puertorriqueño Ricardo Cabret
http://ricardocabret.com/
Ciertamente Gabi abre un espacio para analizar y discutir los retos y barreras que aún marcan a la mujer en la llamada modernidad. En especial, la mujer trabajadora e independiente una vez cruza la marca de sus veinte. Pero además se entrevé jocosamente, la vulnerabilidad de los hombres que frente a una mujer con autoridad sensual e imposible de capturar, montan sus estrategias con el fin de tener una Gabi.

Los diálogos son marcados por nuestra forma típica de hablar. Se insertan armoniosamente refranes comunes o expresiones populares junto a chistes que forman parte natural del corto, capaz de ganarte varias risas. Aporta a esta dinámica Miguelito, interpretado por Roy Sánchez-Vahamonde, conocido por su participación en Teatro Breve.



GABI trailer from Zoé Salicrup Junco on Vimeo.
Para ver Gabi en la Web presione Aquí



El corto es desarrollado en parte en una humilde casa, en donde el balcón juega punto ancla para apreciar el desenvolvimiento de las relaciones familiares. La directora logra retratar imágenes de un Puerto Rico caribeño, pintoresco humilde y acogedor, afortunado de recibir la brisa del mar y la herencia fecunda de un país antillano, esto sin necesidad de romantizar la pobreza para calibrar su significado. La iluminación juega un papel impresionante en todo el cortometraje, capaz de ubicarte y transmitirte el estado emocional de la historia sin más.

En especial, tanto Pati, la hermana de Gabi, como la protagonista se destacan por la definición clara de sus personajes que contrapuestos exponen la polarización y profundidad de los mismos. Por esto, en poco tiempo el espectador se verá identificado con una o con otra. Apoyará, juzgará, soñara o condenará a cada una según su trinchera cultural o su concepción de valores particulares. Del mismo modo podrá verse el espectador con la nostalgia de querer revisitar esas calles que aunque no necesariamente las ha caminado, de una u otra forma las podrá reconocer como suya.

Hace dos años que el corto fue grabado en Puerto Rico. Fue sufragado con el esfuerzo y el sacrificio de aquellos que depositaron su confianza en las manos de Salicrup. A pesar de haber contado con un presupuesto módico, el film es de una calidad superior a otros que han contado con mayores recursos monetarios. Un elemento que luego de conocerlo es ficha inspiradora.

Gabi es una expresión de arte construida con rigurosidad. Inteligentemente la historia lleva al espectador mediante la magia de la cinematografía a envolverse rápidamente en una historia que cautiva. A su vez abre la puerta para repensar, reexaminar, y discutir el papel de la mujer en un país con fuertes tendencias conservadoras. Un tema que de no haber sido por lo bien que está articulado se pudo haber convertido en el mismo enemigo de la historia. Gabi, es un corto para ver, de esos que dan ganas de repetir, para descubrir otras perspectivas detrás de la historia principal. Salicrup marcó su huella internacionalmente de forma muy merecida, un corto con una gran historia, sensible y certera. Por esto, Gabi es un ejemplo de arte extraordinaria.  








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